QUERATOSIS

La queratosis actínica, también conocida como queratosis solar, se manifiesta como un bulto con escamas o con costra en la superficie de la piel. La base puede ser clara u oscura, de color tostado, rosado o rojo, o una combinación de ellos, o bien del mismo color que la piel. La escama o costra es dura, seca y áspera y se detecta más fácilmente al tacto que a la vista. En ocasiones, produce una sensación de punzadas o de sensibilidad aumentada.

 

¿Cómo se desarrolla una queratosis actínica?

La queratosis actínica evoluciona lentamente y suele aparecer en la cara, las orejas, la calva, el cuello, la parte posterior de las manos y de los antebrazos, y en los labios (áreas expuestas al sol).

 

Las lesiones no suelen poner a riesgo la vida si se las detecta y trata en las primeras etapas. Sin embargo, si esto no sucede, pueden aumentar de tamaño e invadir los tejidos circundantes y, en muy pocas ocasiones, pueden formar metástasis o extenderse a los órganos internos.

 

¿Qué causa la queratosis actínica?

La exposición al sol es la causa de casi todas las queratosis actínicas. El daño que provoca el sol en la piel es acumulativo, de modo que la más breve exposición se suma a todas las que se experimenten en la vida.

 

El tratamiento específico de la queratosis actínica será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

• Su edad, su estado general de salud y su historia médica.

• Qué tan avanzada está la enfermedad.

• Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.

• Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.

• Su opinión o preferencia.

 

Si se diagnostica en una etapa temprana, el tratamiento de la queratosis actínica puede incluir crioterapia (congelar la lesión), quimioterapia tópica (medicamentos contra el cáncer) u otros tratamientos.

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